3.9.06




Hace ya casi un año, un extraño viaje me llevó hacia un lugar oscuro, frío, y lleno de tesoros. En aquel lugar encontré conocimientos, pintura, imaginación, pinceles, diversión, hierba electroestática y varios trozos de cartón... Aquella era la caverna era un templo abandonado dedicado a las figuras de plomo/plástico/resina, el modelismo con maquetas, la historia militar y demás historias relacionadas con wargames...


Al final de la cueva, entre telarañas y estanterías vi un esqueleto sentado frente a una mesa sobre la que había caido. En una de sus huesudas manos aun mantenía en alto una figurita que representaba a un pequeño dragón. Un diminuto y escamoso animal de color gris verdoso, que retorcía la cola en espirales y abría las fauces en un eterno grito mudo... Un dragón al que le faltaba por pintar uno de los ojos... En la otra mano agarraba con fuerza un amarillento pergamino arrugado. Ante aquella situación no pude evitar satisfacer mi curiosidad. En aquel pergamino, el cadaver pedía desde el más allá que en parte para satisfacer su propio ego y del mismo modo para compartir sus humildes conocimientos creara este blog...

Bienvenidos a la Caverna del Dragón Tuerto.


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